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Opinión

“El dinero me moja”: una experiencia como escort

Por: Vania Casta?os 06 Nov 2020
Sus dedos están hechos de terciopelo, el más rico terciopelo. Nuestros cuerpos, más pegados, no podrían estar y... ?Alto! ?Por esto me están pagando?
“El dinero me moja”: una experiencia como escort

Me encanta que me agarren de la cintura y aunque no suelo dar besos, saben a la fruta más fresca. Sus manos van recorriendo mi cuerpo hasta llegar a mis nalgas. El tiempo va transcurriendo tan lento que puedo disfrutar todo de manera cadencial.

Las luces son tenues y van cambiando de color, el cuarto huele a fascinación. Sus dedos están hechos de terciopelo, el más rico terciopelo. Nuestros cuerpos, más pegados, no podrían estar y… ?Alto! ?Por esto me están pagando? (metal warning)

 

Intuición de scort

Money makes me wet. Desde la primera vez que escuché esa frase la acu?é como si fuera mía y, así es, pensar que me pagan por placer sexual me moja lo suficiente para poder disfrutar también.

-Hola, hermosa. ?Qué días tienes libres? Me puedes pasar tu info, ?porfa?

Tengo buena intuición y en todo esto de la socrteada he aprendido a hacerle caso más que nunca. Asi que, “este es joven, pensé” (por el “info y el porfa”).

Le copy-pasteé mi información y junto a ésta, le mandé un sticker de perritx tiernx. Me contestó con otro sticker. A huevo, es joven, reafirmé en mi pensamiento y me convencí de atenderle.

–?Cuándo estás libre?

–Miércoles pasando las 19:00.

–Va, ?te veo el miércoles a las 19:30 en el Azul de Equis lugar?

–Jalo. Hay que hacer un depósito de $ para agendar.

 

Ni tardo, ni perezoso. A los 2 minutos, Carlos ya me había depositado para apartar nuestra cita.

Miércoles, 19:30.

En el hotel había que hacer la rutina básica para entrar a cualquier lugar público: pasé mis piecitos por el tapete, me pusieron gel, me rociaron con desinfectante, tomaron la temperatura y pasando todo esto, estaba adentro.

Me registré y avisé a mi mejor amiga que ya estaba en el Hotel. Ya saben, mujeres siempre al pendiente de otras mujeres porque en cualquier momento nos desaparecen. Le mandé mi ubicación actual y un “te aviso cuando salga”.

Toqué la puerta y entonces…

–Hola, ?cómo estás?

Uuuuufff, sí, es joven, jeje.? Dije en mi cabeza, obvio.

Y sucede que, no tengo nada en contra de la gente mucho más grande que yo pero entre más jovenes, es más fácil tener cosas en común, por lo tanto, hacer más amena la hora. Como, por ejemplo…

–Bien ?y tú? –le contesté mientras aspiraba un poquito más de aire del ambiente, el cual, según mi nariz experta en el tema, olía un poco a marihuana.

–Bien también…?qué linda eres!

–Gracias.

Sonreí.

–?Te molesta si fumo un poco de marihuana?

A huevo, les dije, tengo nariz expertísima.

–No, para nada. Soy super pacheca.

–Ah, pues,?quieres prenderlo?

Me extendió un porro forjado a la perfección.

–Va, claro que sí.

 

Soy fumadora bastante asidua, así que, con confianza, prendí el porro. Le dí una fuerte bocanada.

 

Hay marihuanas que te hacen alucinar

–Mmmm ?qué rico! está super dulcesita.

–Si, es una cepa que me traen de…(su voz se fue difuminando)

En la pantalla suena Cults, está conectado su Spotify. Otra vez me pasa el porro, le doy las tres y me suelto a bailar. Mi ropa iba desapareciendo poco a poco. Se difuminaba, nota a nota al ritmo de mis caderas.

él se acercó y empezamos a flotar. Alrededor de nosotrxs habían coros eróticos. Las canciones se sentían como manos suaves en nuestros cuerpos desnudos.

Entonces así, cuando más juntxs no podíamos estar, mientras nos besabamos y después de contestarme mentalmente “sí, Vania, por esto te están pagando”, sonreí. “Qué rico”, le dije. Sus dedos de terciopelo y movimientos atrayentes hacían que centímetro a centímetro se me erizara la piel.

Lento, como suena el dream pop me acostó en la cama. Mi vagina ya estaba más que humectada. Sus manos empezaron a hacer música deliciosa con mi piel. Salían notas de piano, un muy sensual piano.

Nuestras lenguas no dejaron de retozar mucho rato y en un cambio de ritmo, su pene estaba haciéndome llegar al orgasmo.

Primero lo primero?

él se vino al mismo tiempo y después de eso nos quedamos recostadxs en la cama. Descansamos ambas venidas y empezó a sonar “Polish Girl” de Neon Indian.

“Me encanta Alan Palomino”, le dije y cruzamos algunos conocimientos musicales. No muchos porque la hora estaba por terminar y pues, muy pacheca y lo que quieran pero mi tiempo es caro, ya sabrán.

Me paré para darme una ducha rápida y le escribí a mi mejor amiga para avisarle que todo bien. Pedí mi transporte, me despedí y salí de la habitación.

De vuelta a la realidad

Ya arriba y de camino a mi departamento no paré de sonreír y es que, para mi todavía es muy increíble poder, mojarme, literal, con algo que me da un buen ingreso de dinero.

El trabajo sexual no necesariamente es trata. Y aunque, con estos textos no pretendo invisibilizar que hay muchísimas mujeres explotadas, existimos otras personas, creando una industria más sana y placentera.

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